martes, 12 de abril de 2011

Puro y verdadero

Caminó lo mas que pudo río arriba con su guitarra acuestas, se resbalaba a veces en las rocas, cruzó el río, paso a través de la maleza, se hizo de noche y no le importó, algo lo movía y le daba energía, hasta que llego al lugar que él sintió que era el indicado. Respiró hondo, descansó un rato, y comenzó a cantar y a tocar la guitarra, cantó con toda la pasión que tenia acumulada, cantó con gusto y con fuerza, su voz se escuchaba desde lejos pero nadie podía escucharlo. Cantó la canción que le tenia a su amada y comenzó a borrársele la vista hasta que cayó una lagrima de su ojo y volvió a ver, su garganta se apretaba y a veces le costaba sacar la voz, pero él fuerte y aunque estando solo nunca demostró flaqueza cantaba con mas fuerza y con la voz mas alta. La noche no lo intimidaba, y al lado del fuego que había logrado hacer se mantuvo cantando. El cielo ya estaba oscuro y no le importaba, llego la hora de los duendes y las hadas, cuando el cielo se esta tornando azul, antes del amanecer, y fueron atraídos por su voz, cantaba con fuerza, con voz clara y potente, sus ojos los cerraba mientras caían sus lagrimas y su boca se desformaba con cada suspiro. Las hadas curiosas escondidas detrás de los arboles lo miraban y escuchaban la canción dedicada a la felicidad y a la tristeza que paso que le ayudo a disfrutar cada momento con su amada que ya no estaba con el y lo miraba desde el cielo junto a sus padres. Los duendes mas audaces se acercaban más a el y se sentaban cerca sin que el se diera cuenta solo para escucharlo, los pájaros en silencio desde las ramas miraban moviendo de un lado a otro la cabeza y también desde sus nidos con sus huevesillos, su ángel guardián se hizo material y entre los seres del bosque estaba presente. La fogata no parecía acabar y las hadas y los duendes estaban imnotizados con su canto, los seres del bosque se compadecían del sufrimiento del humano y solo le daban la dicha de escucharlo, el cielo se comenzó a poner azul mas claro y los seres comenzaron a escabullirse  por el bosque volviendo a su origen. El hombre vio que ya estaba el cielo mas claro, dejó de cantar y con sollozos de tristezas comenzó a respirar, saco del bolsillo de su camisa el relicario con la foto de su amada la miro y logro ver aun la sonrisa de ella y los movimientos que a el le gustaban de su cara, se le asomó una leve sonrisa y se le escapo suavemente y con el ultimo goce y placer que le quedaba susurró su nombre amorosamente, cerro el relicario, se lo llevó al pecho, se acostó en el suelo y cayó en el sueño eterno. Al salir el primer rayo de sol, de su boca escapó un pájaro que voló directo hacia el sol y se perdió en el cielo.