domingo, 7 de noviembre de 2010

Una estrella

Y entonces se miraron y supieron que eran iguales, que tenian el mismo color y que podian amarse el uno al otro. Se acercaron suave y lentamente y solo se miraron a los ojos y pudieron ver a través de ellos y confiaron. Se comezaron a tocar con la mas suave y tierna delicadeza sus caras y se acariciaban suavemente sus cabellos como si fuera la mas pura y fina seda mientras se miraban a los ojos con sus caras sin expresión y curiosidad.
No existia el tiempo y no importaba hasta que derepente a uno de ellos le brota una lagrima cristalina y brillante que corria por su cara mientras el otro veía todo el recorrido de la lagrima hasta que llegó al suelo, y puso su mano en su otra mejilla antes de que cayera la otra lagrima. Con la mano tibia en su cara cerro sus ojos mojados y dijo en voz baja y con un tono suave: - Por fin te encontré, el otro esbozó una leve sonriza y dijo: - Dios me dijo que ya me podia acercar a ti.
Ambos siguieron mirandose hasta que unieron sus manos y sentian que sus corazones ya latian tranquila y relajadamente, al darse cuenta de eso ambos sonrieron y se abrazaron y compartieron su calor y sus cuerpos translucidos y brillantes se unieron y confundieron mientras subian hacia el cielo directo hacia las estrellas para conformar una de las estrellas mas brillantes del firmamento.